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Vitamina D y Hashimoto: lo que dice realmente la evidencia

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La deficiencia de vitamina D es más frecuente en personas con Hashimoto que en la población general, y pequeños ensayos aleatorizados sugieren que la suplementación puede reducir modestamente los anticuerpos tiroideos en seis meses, pero la causalidad no está establecida, los ensayos más grandes son contradictorios y las guías recomiendan medir el 25(OH)D antes que suplementar a ciegas.

Por qué la vitamina D importa en Hashimoto

Si has pasado tiempo en una comunidad de Hashimoto, seguro has escuchado el consejo: toma 5.000 UI de vitamina D al día. La intuición no es descabellada: la vitamina D no es solo un nutriente para los huesos. El receptor de vitamina D está en linfocitos T, linfocitos B y otras células inmunitarias, y la forma activa ayuda a moldear cómo responde el sistema inmune ante los propios tejidos [C10]. Ese mecanismo es la razón por la que los investigadores llevan una década preguntándose si el estado de vitamina D importa en la enfermedad tiroidea autoinmune, y si reponerla aporta algo útil a quienes ya la tienen. La respuesta honesta es más interesante, y más prudente, que la versión de Instagram.

Lo que dice realmente la evidencia

La evidencia observacional es consistente y fácil de resumir: las personas con Hashimoto tienden a tener niveles de vitamina D más bajos que quienes no la tienen. En un estudio de 2015 con 218 pacientes con Hashimoto, el 85 % presentaba deficiencia de vitamina D (definida como 25(OH)D por debajo de 30 ng/mL), y los niveles de anticuerpos eran significativamente más altos en los pacientes deficientes que en quienes tenían niveles adecuados [C1].

Si la suplementación cambia algo es donde la evidencia se vuelve más matizada. Un metaanálisis de 2018 con seis ensayos aleatorizados (n=344) encontró que la suplementación con vitamina D bajó significativamente los títulos de anticuerpos TPO y Tg, pero solo a los seis meses o más; los ensayos de menos de tres meses no mostraron efecto [C3]. Un metaanálisis más amplio de 2021 agrupó ocho ECA (n=652) y reportó una reducción significativa de anticuerpos TPO en general, con el efecto más fuerte para la vitamina D3 específicamente y para ensayos de más de tres meses [C4].

El ECA más citado es Chahardoli 2019: un ensayo doble ciego, controlado con placebo, en 42 pacientes con Hashimoto en tratamiento con levotiroxina, a quienes se les administró vitamina D semanal en dosis altas durante tres meses [C2]. Suele resumirse como "la vitamina D reduce los anticuerpos TPO". Los resultados reales son más matizados: TgAb y TSH bajaron de forma significativa en el grupo de vitamina D, pero el cambio en los anticuerpos TPO no alcanzó significancia estadística frente a placebo (p=0,08), y T3 y T4 no se modificaron [C2]. Vale la pena saberlo si has leído solo el titular.

Dónde la evidencia es más débil

La mayor laguna en esta literatura es la causalidad. Las personas con Hashimoto tienen menos vitamina D, pero ¿la vitamina D baja contribuye a la enfermedad, o el proceso autoinmune empuja la vitamina D hacia abajo? Una revisión de 2020 concluyó que "todavía no está claro si [la asociación] refleja un mecanismo patológico, una relación causal o una consecuencia del proceso autoinmune", y describió la relación como un posible "círculo vicioso" más que una causa unidireccional [C10]. Un análisis de aleatorización mendeliana de 2024 (el diseño no experimental más sólido para inferir causalidad) encontró solo un efecto causal "sugestivo" de la vitamina D sobre el riesgo de hipotiroidismo autoinmune, y, lo que es importante, no encontró efecto causal sobre los niveles de anticuerpos TPO en sí [C9].

El panorama de los ensayos clínicos también es más desordenado de lo que sugieren los titulares. Knutsen 2017, el ECA bien controlado más grande en este campo (n=251, adultos con deficiencia de vitamina D, 16 semanas), no encontró efecto sobre los anticuerpos TPO en ninguna de las dos dosis evaluadas [C5]. La heterogeneidad entre los ensayos agrupados es extrema: Zhang 2021 reportó un I² de cerca del 95 %, lo que significa que los tamaños del efecto varían enormemente según dosis, duración, forma de vitamina D y estado basal [C4]. Y ningún ensayo hasta la fecha ha demostrado que la suplementación frene la progresión a hipotiroidismo manifiesto o mejore cómo se siente la gente realmente.

Pautas prácticas

  1. Mide antes de suplementar. La guía de la Endocrine Society de 2024 recomienda no realizar tamizaje rutinario de 25(OH)D ni suplementación empírica por encima de la ingesta dietética de referencia en adultos sanos menores de 75 años [C8]. Si tienes Hashimoto y tu profesional sospecha deficiencia, una analítica de 25(OH)D es el primer paso correcto [C7].
  2. Usa la comida y el sol como base. Pescados grasos (salmón, caballa, trucha), yemas de huevo, hongos expuestos a UV y leche o cereales fortificados son las principales fuentes dietéticas. La exposición breve al sol (aproximadamente entre 5 y 30 minutos, con gran variación individual) también contribuye [C6].
  3. Conoce las cifras de referencia. La RDA del NIH es de 600 UI/día para adultos de 19 a 70 años y 800 UI/día para adultos de 71 años en adelante; el límite superior tolerable para adultos es de 4.000 UI/día [C6]. Las dosis más altas entran en el rango supervisado que la guía de la Endocrine Society de 2011 reserva para deficiencia documentada [C7], no para una autoindicación casual.
  4. Lleva las preguntas a tu profesional, no al teléfono. Si estás considerando suplementarte, comparte tu resultado de 25(OH)D, la tendencia de tus anticuerpos y tu dosis de levotiroxina, y pregunta qué tiene sentido para tus números [C7, C8].

Preguntas frecuentes

¿Debería tomar 5.000 UI de vitamina D al día por mi Hashimoto? No sin una analítica de 25(OH)D y un profesional acompañándote. Esa dosis supera el límite superior tolerable del NIH para adultos de 4.000 UI/día [C6] y entra en el rango supervisado que la guía de la Endocrine Society de 2011 reserva para deficiencia documentada [C7]. La guía de 2024 no respalda la suplementación empírica de dosis altas en adultos sanos [C8].

¿Puedo cubrir la vitamina D solo con comida y sol? Para algunas personas, sí. Pescados grasos, hongos expuestos a UV, lácteos fortificados y exposición breve al sol pueden cubrir la RDA en muchos adultos [C6]. Si eso te alcanza a ti depende de la latitud, el tono de piel, la estación del año y tu nivel medido de 25(OH)D, por eso la analítica va primero.

¿La vitamina D resuelve los síntomas de Hashimoto? La evidencia no lo respalda. Los ensayos agrupados muestran caídas modestas en los anticuerpos tiroideos a los seis meses o más [C3, C4], pero ningún ensayo ha demostrado mejorías en síntomas, calidad de vida o progresión a hipotiroidismo manifiesto, y un ECA con buena potencia no mostró ningún efecto sobre los anticuerpos [C5].

¿La relación entre vitamina D baja y Hashimoto es causal? Probablemente en parte, pero la pregunta sigue genuinamente abierta. Un análisis de aleatorización mendeliana de 2024 encontró un efecto causal "sugestivo" sobre el riesgo de hipotiroidismo autoinmune, pero ningún efecto causal sobre los niveles de anticuerpos TPO [C9], y una revisión de 2020 describió la relación como un posible "círculo vicioso" más que una causa limpia y unidireccional [C10].

En resumen

Si tienes Hashimoto, vale la pena prestar atención a la vitamina D, pero con una mentalidad de "primero medir, después conversar con el profesional", no con una pauta general de 5.000 UI. Empieza por la comida y una exposición sensata al sol. Pídele a tu profesional una analítica de 25(OH)D si nunca te la has hecho. Si tienes deficiencia, suplementarte bajo supervisión clínica es razonable y es lo que los ensayos realmente estudiaron. Si no, la evidencia no respalda dosis altas como forma de cambiar la trayectoria de tus anticuerpos. Acompaña esto con el artículo complementario sobre selenio y Hashimoto, el otro suplemento por el que más preguntan los pacientes.

Fuentes

  1. [C1] Mazokopakis EE, Papadomanolaki MG, Tsekouras KC, et al. (2015). Is vitamin D related to pathogenesis and treatment of Hashimoto's thyroiditis? Hellenic Journal of Nuclear Medicine, 18(3):222–227. PubMed: 26637501
  2. [C2] Chahardoli R, Saboor-Yaraghi AA, Amouzegar A, et al. (2019). Can Supplementation with Vitamin D Modify Thyroid Autoantibodies (Anti-TPO Ab, Anti-Tg Ab) and Thyroid Profile (T3, T4, TSH) in Hashimoto's Thyroiditis? A Double Blind, Randomized Clinical Trial. Hormone and Metabolic Research, 51(5):296–301. PubMed: 31071734
  3. [C3] Wang S, Wu Y, Zuo Z, et al. (2018). The effect of vitamin D supplementation on thyroid autoantibody levels in the treatment of autoimmune thyroiditis: a systematic review and a meta-analysis. Endocrine, 59(3):499–505. PubMed: 29388046
  4. [C4] Zhang J, Chen Y, Li H, Li H. (2021). Effects of vitamin D on thyroid autoimmunity markers in Hashimoto's thyroiditis: systematic review and meta-analysis. Journal of International Medical Research, 49(12):3000605211060675. PubMed: 34871506
  5. [C5] Knutsen KV, Madar AA, Brekke M, et al. (2017). Effect of Vitamin D on Thyroid Autoimmunity: A Randomized, Double-Blind, Controlled Trial Among Ethnic Minorities. Journal of the Endocrine Society, 1(5):470–479. PubMed: 29264502
  6. [C6] NIH Office of Dietary Supplements. Vitamin D Fact Sheet for Health Professionals (2024). ods.od.nih.gov
  7. [C7] Holick MF, Binkley NC, Bischoff-Ferrari HA, et al. (2011). Evaluation, treatment, and prevention of vitamin D deficiency: an Endocrine Society clinical practice guideline. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 96(7):1911–1930. PubMed: 21646368
  8. [C8] Demay MB, Pittas AG, Bikle DD, et al. (2024). Vitamin D for the Prevention of Disease: An Endocrine Society Clinical Practice Guideline. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 109(8):1907–1947. PubMed: 38828931
  9. [C9] Pleić N, Babić Leko M, Gunjača I, Zemunik T. (2024). Vitamin D and thyroid function: A mendelian randomization study. PLoS One, 19(6):e0304253. PubMed: 38900813
  10. [C10] Vieira IH, Rodrigues D, Paiva I. (2020). Vitamin D and Autoimmune Thyroid Disease — Cause, Consequence, or a Vicious Cycle? Nutrients, 12(9):2791. PubMed: 32933065

Solo con fines educativos. No es consejo médico. Consulta siempre con tu profesional de salud.

Fuentes

  1. A
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